Bienvenidos

Quiero comenzar una aventura que en lo sumo es compleja pero a la vez maravillosa, como el SER FAMILIA.
Soy psicologo, casado felizmente y con tres maravillosos hijos, con formación en intervencion familiar y aqui comparto algunos de los trabajos realizados en mi formación.
Se trata de un espacio de crecimiento en la intervencion familiar sobretodo para lograr generar un dialogo que supere el reduccionismo etico al cual se ve expuesto el tratamiento de la familia en nuestra sociedad.
Desde ya comenzamos, hasta llegar a la publicacion de un libro que nos permita sistematizar las experiencias rescatadas.

jueves, 17 de septiembre de 2009

El Uso del Sí mismo en trabajo con familias.

En el inicio de su libro “técnicas de terapia familiar” Salvador Minuchin, trata el tema de la espontaneidad en el uso del sí mismo del profesional que trabaja con familias, y define al terapeuta espontaneo como aquel que ha sido entrenado para emplear diferentes aspectos del si mismo en respuesta a contextos sociales diversos. Esta observación se da desde el excesivo énfasis en la técnica y la aplicación rigurosa de ésta, que impide esa espontaneidad, y postula que en el camino hacia la sabiduría, no habría que preocuparse tanto de las técnicas, porque la técnica por sí sola no es suficiente para ayudar a las familias ni asegura eficacia. Sin embargo en terapia familiar el discípulo no debe olvidar las técnicas una vez dominadas. “Leído este libro, se lo debe obsequiar a alguien o abandonar en un rincón. El oficio de terapeuta es curar; es un ser humano que se interesa terapéuticamente por sus prójimos en ámbitos y problemas que lo hacen sufrir, al tiempo que observa un gran respecto por sus valores, sus intereses y sus preferencias estéticas. En otras palabras, la meta de trascender lo técnico. Solo alguien que ha dominado la técnica y ha conseguido olvidarla después, puede ser un terapeuta competente .” (Minuchin, 1984)
Un segundo autor como Satir (1986), plantea que el uso de uno mismo en el trabajo con familias es una tarea importante, y para estar a la medida de este desafío es necesario un permanente desarrollo de nuestra “humanidad y madurez”. Resumo el pensamiento del este autor con la siguiente frase: “Cualquiera que sea la técnica que utilicemos, y cualquier filosofía o escuela de terapia familiar a la que pertenezcamos, lo que realmente hacemos tiene que ser encauzado a través de nosotros mismo como personas ”. (Satir, 1986: 37)
Para la autora antes mencionada, el problema de las técnicas es que se utilizan como moldes para hacer galletas, sin tener en cuenta como Ella lo menciona como tamaño, consistencia o textura de la masa. Si bien es necesario conocer las técnicas y su correcta aplicación, lo pertinente para Satir “es aprender a ser pertinentes y abiertos en la variedad de cosas que hacemos y el uso prudente de las técnicas”. Interesante es que si no tiene la técnica la inventa, lo que da cuenta del cómo se transforma en un acto creativo, propio de lo humano.
La reflexión que queda se centra a mi juicio en que si bien las técnicas son formas estándar de hacer determinadas acción, la terapia familiar no puede ser estándar por la sencilla razón de cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles, al igual que el terapeuta, por ende es necesario evitar el error de utilizar técnicas porque están de moda, sin dominarlas lo suficiente, esto facilitara una serie de procesos terapéuticos, principalmente en lo referido a los fines de la intervención y a respetar la cultura de la familia que atendemos.

martes, 15 de septiembre de 2009

La intervención centrada en relación interna entre los miembros de la familia

En las presentaciones anteriores hemos visto como los efectos medioambientales e intergeneracionales afectan los contextos familiares y como se pueden intervenir en cada uno de ellos, sin embargo desde la mirada de Hartman y Laird (1983) se desarrollara la intervención en las relaciones internas de la familia.
“La intervención se focaliza en el interior del sistema familiar cuando el problema que ésta presenta, se centra básicamente en conflictos de relación entre sus miembros. Esta intervención pone su acento en los procesos de comunicación, roles y normas, que sustentan la estructura familiar y que se orienta a modificar tanto sus procesos como su estructura, de manera que respondan mas adecuadamente a las necesidades de cada uno de los miembros de la familia y a las necesidades de la familia como un todo” .
Por ende, el objetivo de la intervención familiar es el mejoramiento del funcionamiento del sistema familiar, ya sea para ayudar a una familia a manejarse con una crisis, para ayudarla en la resolución de conflictos ó para aumentar sus competencias como organización frente a un evento que supere sus capacidades. Es así que cada proceso de la estructura familiar como los límites, roles, patrones de comunicación, etc. Tienen que estar involucrados en el cambio, dado su interrelación e interdependencia. Por lo tanto, los cambios no ocurren de manera espontanea sino a través de un proceso, que no se vincula mágicamente a una técnica en particular, sino más bien una sumatoria de acciones intencionadas al cambio.
Dentro de las estrategias de intervención que se desarrollan para intervenir en las relaciones internas en la familia, es la clásica visita domiciliaria, ampliamente desarrollada desde el Trabajo Social, la cual facilita entre otras ventajas, la vinculación con la familia suprimiendo la tradicional barrera entre profesional y cliente, al ingresar a la vida cotidiana de las familias en su propio medio, esto facilita un conocimiento In Situ de la realidad familiar, además permite conocer aquellos miembros del sistema familiar que por alguna razón no pueden acceder a las instituciones intervinientes. Quiroz se orienta a varios objetivos, entre los más importantes: Obtener, verificar y ampliar información en el domicilio de la familia; Estudiar el ambiente social en que está inserta la familia; informar a la familia sobre el avance de la intervención; reforzar tareas asignadas; Aplicar técnicas de intervención familiar.
Hartman y Laird (1983) señala como estrategia la experiencia y el aprendizaje como fuentes de cambio. El aprendizaje se orienta a una serie de demostraciones, experiencias y modelaje que ayudan a los miembros de la familia a adquirir nuevas maneras de entender los hechos y procesos. Todo lo anterior se desarrolla en el proceso de evaluación de la entrevista con la familia; es allí donde se crea el ambiente necesario para que cada pregunta o cada intervención logren generar desde una mirada sistémica los aprendizajes necesarios para el cambio en las relaciones familiares.
También como estrategia encontramos la entrega de información acerca del funcionamiento de la familia, esto desde el conocimiento que presenta el profesional acerca del funcionamiento de los sistemas familiares. Esto hace clave la intervención cuando corresponde a la estructura y funcionamiento del sistema familiar. Esta estrategia apunta a que la mejor manera de aprender algo nuevo es practicándolo, facilitando así que la familia experimente nuevas experiencias de las habituales que están presentes en la familia.
Otra estrategia es la llamada redefinición la cual es coherente con la perspectiva de la construcción social de la realidad y con el enfoque de fuerzas. Por medio de esta técnica el profesional facilita una forma distinta de construir la realidad, facilitando así el espectro de análisis y de las posibilidades a considerar.
Entre otras estrategias que apuntan a la intervención con familias desde la relación interna entre sus miembros esta el uso de tareas, desarrollando con las familias consiste en formular y seleccionar tareas orientadas a solucionar el problema con la familia. En otro plano, el trabajo con familia y que están orientadas a mejorar la comunicación entre los miembros de la familia.
Una situación muy común en la intervención con familias es cuando éstas llegan en situación de crisis, ante lo cual se desplega una estrategia que se desarrolla a partir de los aportes de Caplan (1961) y por un grupo de trabajadores sociales que laboraban en centros comunitarios de salud mental en Estados Unidos.
“Según este enfoque, la crisis aparece cuando una persona afronta obstáculos que se interponen frente a metas importantes de su vida, obstáculos que por algún tiempo resultan insuperables con los métodos que la persona utiliza habitualmente para resolver el problema. Se inicia entonces un periodo de desorganización durante el cual se hacen diversos intentos infructuosos de solución, que van acompañados de tensión, ansiedad y trastornos emocional ”.
“La teoría de crisis no opera de acuerdo a una dicotomía normal-anormal, sino sobre la presunción de que todas familias están sujetas a variadas tensiones internas y externas en las diversas etapas de su ciclo vital ”. Frente a la situación de crisis Golan (1979) supone básicamente que el profesional facilite la reintegración, entendida como la correcciones de la percepción cognitiva, el manejo de los sentimientos y el desarrollo de nuevas conductas de enfrentamiento de problemas. Para el desarrollo de esta tarea Golan propone el desarrollo de este modelo de intervención en tres etapas: La entrevista ((a) focalización en el estado de crisis: (b) evaluación que se hace con la familia a acerca del problema y; (c) el contrato). La segunda fase, de implementación, incluye dos pasos: (a) recolección de datos y (b) cambio de conducta, en que se comprueban los mecanismos habituales de enfrentamiento de problema en el área. Y finalmente la fase de término o de cierre, que incluye tres pasos: (a) decisión sobre el término de la intervención; (b) revisión de los progresos alcanzados y (c) Plan futuro, en que discuten los problemas actuales.

La intervención centrada en relación con la familia de origen

Dentro de los programas sociales en que la transgeneracionalidad se evidencia, están los programas relacionados con la infancia, especialmente los que abordan temáticas de maltrato grave. Es frecuente que los padres que abandonan han vivido situaciones como abandono, abuso sexual, faciliten la repetición de determinados patrones conductuales en relación con los patrones históricos que se han vivido familiarmente.
Si bien es cierto que los temas de intergeneracionalidad no siempre son visibles en las dinámicas familiares, no por eso no dejan de influenciar de manera positiva o negativa las conductas de las personas que pertenecen a este sistema, esto a través de patrones, mitos, temas, valores y rituales, en donde las generaciones pasadas están presentes en las familias actuales. “Algunos eventos dañinos de una generación pasada, como accidentes mortales o abandonos, y secretos familiares cuidadosamente guardados, tales como el suicidio, infidelidades, actos delictuales, ilegitimidades, adicciones, etc., tienen un impacto significativo, pudiendo influenciar el curso de vida de los miembros de la familia actual ”. Sin embargo, no siempre los ejemplos son de tipo negativo, ya que hay también una serie de recursos que se encuentran en la “historia” familiar que se transmiten de generación en generación, siendo los valores los principales entes de transmisión.
Hacer mención a Bowen (1991) “que la mayoría de los problemas que experimentan las personas en el ámbito interpersonal e interaccional, tienen sus raíces en asuntos emocionales de carácter intergeneracional ”.
“Patrones, mitos, valores, rituales pasados de una generación a otra contribuyen a la sensación de continuidad familiar y al sentimiento de pertenencia y de identidad. De ahí que los trabajadores sociales deban ser sensibles a los temas intergeneracionales que pueden influenciar el comportamiento familiar .
El cambio, como estrategia, ocurre luego de un proceso en donde se camina por etapas distintivas de diferenciación de uno mismo de obligaciones, prohibiciones, proyecciones y conflictos transmitidos por la experiencia en la Familia de origen. Por ende la intervención se centra en un primer momento en objetivar el sistema familiar, permitiendo así que haya una mirada desde afuera, para identificar aquello que conforma la cultura familiar. Es aquí en donde se puede aplicar la técnica del genograma, como un camino rápido y participativo de entender la dinámica familiar intergeneracional.
Los principales autores que aporta a la creación del genograma son, Hartmann (1983), McGoldrick (1985) y Bowen (1988). El genograma en sí es una herramienta para dibujar el árbol familiar (Bowen y Kerr, 1988) en donde se visualizan los principios que gobiernan los sistemas emocionales. “El genograma refleja el flujo y reflujo del proceso emocional a través de las generaciones, definiendo las vicisitudes de un organismo vivo, la familia multigeneracional ”. Las principales ventajas de esta técnica, radican en es que por ser una expresión grafica se pueden visualizar de manera rápida y clara el mapa familiar, y por otro lado permite una serie de hipótesis acerca del problema que se consulta. La información obtenida puede ser rápidamente reconocible y puede ser añadida o corregida en cada entrevista.
Es indudable que la información que se obtiene es más aprovechable desde una mirada sistémica, ya que la grafica ayuda a pensar sistémicamente. Siguiendo con esta lógica si se afecta una parte del sistema, esto afectara al sistema completo, lo cual implica una observación meticulosa de las interacciones y relaciones emocionales de los miembros de la familia.
La construcción del genograma incluye a los miembros de la familia nuclear, como a la familia extendida, en donde los hombres se grafican con cuadrados y las mujeres con círculos. Las relaciones conyugales y filiales son horizontales y las generaciones se grafican de manera vertical. Se identifica al índice (quien consulta) en consideración con varios subsistemas, como triángulos, relaciones reciprocas, simétricas, complementarias, etc. El genograma incluye al menos tres generaciones. Por lo tanto es una herramienta altamente útil, para la intervención intergeneracional en familias en donde son predecibles determinados patrones de relaciones que pueden generar acciones repetitivas en torno al abandono y el maltrato principalmente.
Ahora bien como generar el proceso orientado a la diferenciación intergeneracional, de prohibiciones, prescripciones, proyecciones y conflictos transmitidos a lo largo de la historia. De ahí, que Hartman y Laird (1998) propongan algunos criterios que permitan iniciar el proceso . 1) Es necesario para diferenciarse que la persona establezca relaciones cara-cara con los miembros de su familia; 2) Se trata de que la persona aprenda nuevas formas de relacionarse y de tomar control sobre sus reacciones; 3) Los autores propones que las personas no establezcan relaciones directas en primera instancia cuando se inicia su proceso de diferenciación, sino que lo hagan en circuito; 4) Iniciar los contactos con aquella parte de la familia con la cual la persona se sienta más identificada o la hayan identificado, ya sea por nombre, posición en el sistema fraterno u otro factor; 5) El proceso de diferenciación es una tarea personal realizada en el marco familiar; 6) Finalmente, es realista que se den resistencias, no sólo de la familia, sino de la persona que está en búsqueda de diferenciarse.

LA RELACIÓN DE PAREJA Y FAMILIA: “1+1=1 LA MATEMÁTICA DEL AMOR”


Hoy en dia, en nuestra sociedad hay pocos quienes se pondrían a discutir acerca de la importancia de la familia en Chile, ya que las encuestas indican que el “70% de los mayores de 18 años, manifiesta que el propósito inicial de la vida en familia es tener amor para ser feliz en compañía[1]”, un segundo estudio indica que el 96% de los chilenos considera a la familia como lo más importante de sus vidas[2]”, sin embargo muchas veces se contradice con el discurso de una familia en crisis, en donde fenómenos como la tardanza en contraer matrimonio, la tendencia al menor numero de hijos en el matrimonio, el aumento de los divorcio y otras formas de convivencia familia, son utilizados por algunos para justificar este fenómeno de crisis. Ahora bien, bajo esta aparente contradicción aparece un concepto que a mi juicio se torna central para el análisis actual y tiene que ver con el comienzo de todo proceso familiar: la pareja. Es en este espacio en donde hoy en dia se apunta directamente o indirectamente en los cambios que la familia esta teniendo en el presente, de hecho autores de cómo Beck-Gernsheim, muestran como los conceptos no cuadran en relación a la forma tradicional que hoy conocemos como matrimonio, ya que para hacer familia ya no es necesario un hombre y una mujer en unión física y espiritual, sino que basta con que alguien quiera ser padre o madre, para adoptar, inseminarse artificialmente o para mantener los hijos de una primera unión, para seguir o forma una familia como tal. Incluso la aparición de nuevas formas de convivencia hacen que el prototipo clásico de matrimonio se cuestione, por formas post modernas como la cohabitación y las homoparentalidades. Entonces, hay crisis o no. Nos podemos preguntar acerca de la legitimidad del matrimonio como real base en la construcción familiar. En pie, a esta pregunta es que queremos iniciar una reflexión guiada por la literatura dada en clases.
Nos parece que un primer punto de análisis se centra en el discurso, en el lenguaje como principio constructor de realidades, en este sentido, el matrimonio aparece con un elemento que históricamente se ha ido desmarcando de su origen Judea-cristiano, y poco a poco acercándose a una mirada post moderna, en donde el hedonismo y el individualismos ha permeado la forma de hacer matrimonio en nuestros días. Antes estaba el concepto de mujeres-esposas, hoy  hablamos de mujeres y esposas, haciendo claro hincapié a la emancipación que ha tenido la mujer de su rol subyugado en relación al marido, situación que no hubiese sido posible sino se hubiesen levantados voces feministas que en los 60 y 70 plantearon una nueva forma de hacer familia.
Sin embargo el discurso de una familia nuclear aun seduce por que “es el único modelo que nos garantiza felicidad”. Aquí me parece importante destacar, siguiendo a Morandé (1999), que desde las tres relaciones que constituyen familia: filiación, consanguinidad y alianza, en esta última se encuentra a nuestro modo de ver el significado que mayor centralidad toma hoy en dia en el matrimonio, ya que sustituye al significado de contrato establecido por el código legal. Sin esta alianza es poco comprensible que las cohabitaciones por ejemplo hoy se mantengan en el tiempo sin la necesidad de pasar por un espacio legal como seria el registro civil o por otro lado sería aun más incomprensible el hecho que los matrimonios se separaran si están bajo el yugo de un contrato divino.
Un segundo punto de análisis es que sin duda el inicio familiar comienza desde una relación temprana en donde un hombre y una mujer se unen para primero plantear un proyecto de vida en conjunto, para luego visualizar la llegada de los hijos y como anteriormente se desarrollaba, que uno de los primeros hitos de la pareja era la llegada del primogénito. Las encuestas plantean que hoy en dia las parejas tardan la aparición de los hijos[3], bajo el criterio de lograr sus “aspiraciones personales” y “disfrutar de su vida de pareja”, que se da mucho antes o en paralelo al matrimonio. Por ende desde aquí se da una aparente lógica matemática que no concuerda con la realidad, que a la base de todo proceso familiar en donde la sumatoria debería a nuestro juicio siempre ser 1, se transforma en 1+1=2. Sin hacer juicios de valor, nos parece que desde este discurso se crean una serie de distorsiones en los significados que queremos darle al matrimonio, por que por un lado se fomenta la unión, pero por otro lado cada uno esta centrado en su propio proceso personal, lo que hace que las personas asuman que elementos como la sexualidad y la forma de expresar amor, generando tensión , que se traduce en que más que hablar de amor en los programas mediáticos, hoy se habla de cómo resolver los problemas que se presentan en la cotidianidad, teniendo éxito programas que emulan tribunales, para que alguien empoderado de un rol ficticio les de una solución a su problema.
Para concluir no haciendo una apología del matrimonio, es nuestra intención generar un espacio de reflexión en relación a como se esta desarrollando el inicio de la familia en Chile, ya que si somos coherente con nuestros creencias podremos dar sentido a una serie de soluciones que ayuden a prevenir por un lado y ha potenciar por otro la familia como eje basal de la sociedad. También nos es importante dar a conocer que la realidad del matrimonio obedece a los discursos imperantes de cada tiempo, y a pesar de lo que se diga, las personas aun tienen el matrimonio como una opción validada a través de tiempo de expresar su amor, con la finalidad de que haya una suma que rompa con la lógica actual en donde 1+1=2, para llegar a ser 1+1=1, que sintetiza el ideal legitimo de muchos de ser felices.
Bibliografía.
·         Beck-Gernsheim, E., (2001) La reinvención de la familia: en busca de las nuevas formas de convivencia, Barcelona, Paídos, pp. 11-81.
·         Delsing R., LA familia: el poder del discurso, en Proposiciones Nº 26, SUR ediciones, 1995, pp 34-47.
·         De Riso S., Familia y Crisis en el fin de siglo: Permanencia y cambio en De Jong E., Basso R., Paira M. (Comp). La familia en los albores del nuevo milenio, Buenos Aires, Espacio, 2001.
·         Montenegro, Herman. Familia y sociedad: Una relación en crisis. Revista de Trabajo Social. Nº 65/1995
·         Morande, Pedro. 1999. Cap. 1: Las relaciones humanas constitutivas de la familia. Familia y Sociedad. Santiago, Chile. Editorial Universitaria.
·         Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Desarrollo humano en Chile 2000: Nosotros los chilenos, un desafío cultural, Santiago, mayo 2002, pp.204-233, Cap. 4 pp. 224-233.
·         Salinas, Rene. Historia de la vida privada en Chile. Tomo II el Chile Moderno de 1840 a 1925, ediciones Taurus. La pareja: comportamientos, afectos, sentimientos y pasiones.


[1] Encuesta ADIMARK-Diario el Mercurio. Octubre del 2001
[2] Encuesta realizada por MORI. Octubre del 2001.
[3] Fuente Informe PDNU 2002, Cap. 4 Pág. 226