Bienvenidos

Quiero comenzar una aventura que en lo sumo es compleja pero a la vez maravillosa, como el SER FAMILIA.
Soy psicologo, casado felizmente y con tres maravillosos hijos, con formación en intervencion familiar y aqui comparto algunos de los trabajos realizados en mi formación.
Se trata de un espacio de crecimiento en la intervencion familiar sobretodo para lograr generar un dialogo que supere el reduccionismo etico al cual se ve expuesto el tratamiento de la familia en nuestra sociedad.
Desde ya comenzamos, hasta llegar a la publicacion de un libro que nos permita sistematizar las experiencias rescatadas.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Estar en medio de una batalla: El rol ético del mediador en los sistemas familiares en disputa.

Ps. Rodrigo Braña Lillo.

He tenido la experiencia en la última semana de estar presente en un proceso mediativo y no me deja de sorprender la actitud con que vienen las personas a “no-dialogar”, ya que son verdaderas trincheras en las cuales el mediador esta al medio con una bandera blanca tratando de hacer que las partes se acerquen para dialogar. Mucho se ha escrito en relación al como las intervenir reconociendo las fases de un conflicto y cómo hacer para lograr que las personas que están en disputa logren al menos los acuerdos mínimos para ponerse de acuerdo, para así no hacerse más daño en la vida. Sin embargo, ¿qué pasa con quien está en el medio?, ¿con quien debe contener y mantener una postura que sin ejercicio puede provocar más daño que beneficios?. Si bien es cierto que están las “herramientas”, pero cosa distinta es saberlas utilizarlas y creo que es ahí en donde es necesario avanzar éticamente . Bajo este contexto nos podemos preguntar: ¿Quién regula lo que se hace bajo cuatro paredes?, lo parámetros de la ley de mediación que paga por acuerdo, ¿Qué tipo de acuerdos se llegara con personas que no tienen una formación éticamente fundada ?
Según parece, la ira esta está muy generalizada hoy en día. La era post moderna en la que vivimos se caracteriza por un estado de apatía general que refleja nuestra impotencia ante los profundos cambios que se suceden con rapidez. Según Brian Muldoon, en su libro “el corazón del conflicto”, la pasión conlleva sufrimiento, que es la raíz del conflicto, y desde la pasión surgen el miedo, el dolor y la ansiedad. Sin embargo el origen de la pasión es la perdida.
Es interesante que el autor le dé una intensidad a las emociones negativas en función del sacrificio que implica, como del tiempo de este sacrificio. Sin embargo la experiencia de la pérdida es vivida por cada uno como algo personal, en donde la verdadera causa del conflicto, según el autor, estriba en el moralismo, la costumbre de dividir el mundo en dos grupos: aquellos que tienen razón y aquellos que no la tienen. “La moralidad se convierte en moralismo en el momento en que empezamos a proyectar nuestros principios y valores en otras personas. La moralidad pregunta: “¿Qué es lo correcto?”. El moralismo afirma que estas equivocado ”.
Cuando se habla de mediación se tiene que hacer bajo el contexto de que es una salida alternativa de Justicia, por lo tanto, tenemos que entrar en una acción sustituyente de quien aplica justicia, pero desde la mirada de un facilitador que abre la puerta a la paz como emoción a la base para generar un dialogo. Sin embargo con lo visto anteriormente, la pasión con que vienen estas personas muchas veces contamina la posición de quien está llamado a concretar un espacio de paz y justicia para el dialogo, tomando posiciones moralistas que empatizan muchas veces con quien se ve el más desvalido. Es así, como se pasa de la justicia a la injusticia con mucha facilidad, haciendo ajeno y distante cada vez más la mediación, ya que quien no pueda mantener con claridad su rol de paz, no podrá ejercer una influencia que permita justicia de manera equitativa para ambas partes. He aquí un primer argumento para poner en relieve el rol del mediador, ya que quien no esté concentrado en generar el espacio de paz y justicia para el dialogo, caerá en las garras de la comercialización, generando así en parcialidades e injusticias .

Un segundo criterio a pensar está en la situación de poder que tiene quien media, dado que está en una posición de experto. Experto, porque es capaz de reconocer los campos en los cuales transita, el campo de la paz y el campo del conflicto. Ambos campos presentan fases y tareas las cuales hacen debe manejar. En el campo de la paz su primera fase se orienta a la armonización de las diferencias, que apunta a como el sistema familia establece los rituales para suavizar las diferencias que aparecen como producto natural de los ciclos familiares (Steinglass; Satir,1985). La tarea es promover la paz “deberíamos concentrarnos en percibir y resaltar aquellas situaciones en las que se ha logrado o se está logrando armonizar las diferencias y/o generar los contextos necesarios para que éstas surjan ”.
En una segunda fase esta el nacimiento del conflicto, que es el producto de la no armonización del sistema, dando pie a una tensión en crecimiento. “El “otro”, comienza a no ser visto como legitimo otro, como dice Maturana, ya no se le escucha, ni se perciben sus emociones ”. La tarea por lo tanto se centra en prevenir el conflicto. La palabra prevención según la aclaración que hace la autora es un traslado desde la salud al campo de la social, que tiene al menos dos significados usuales: 1) generar las acciones necesarias para que la enfermedad no se presente, actuando sobre el contexto y sobre el individuo y; 2) prevenir, radica en detectar los signos tempranos para actuar inmediatamente y no permitir que la enfermedad siga su desarrollo silencioso . Por lo tanto ante la siguiente fase que es el “Nacimiento del conflicto”, se desarrollan dos tareas: 1) Evitar que se llegue a esta etapa, o sea que el conflicto nazca y 2) Prevenir las escaladas. La fase siguiente “el estallido del conflicto”, las pautas de interacción se rigidizan, se invisibilidad al otro y cada parte se autocentra en sí misma. Es en esta etapa que las personas llegan a una instancia mediativa. Aquí aparece el mediador, donde la autora le asigna dos funciones: 1) preventiva, cuya tarea es que la escalada no continúe, hasta llegar a la guerra y 2) asistencial, “ya que se ha comparado el conflicto con la enfermedad, el sistema que concurre a la mediación debe “curarse” de su enfermedad y volver a su estado de salud ”, por ende su tarea es la asistencia en los temas antes expuestos. Finalmente hablamos de la cuarta fase “la guerra”, aquí los participantes van decididamente a hacerse daño, que en el sistema familiar se denomina como violencia intrafamiliar, en donde en Estados Unidos, el 80% de los divorcios mediados aparecieron episodios de VIF . Como hemos visto en el desarrollo del proceso del conflicto quienes llegan a la etapa de la mediación están en etapas avanzadas, por lo que el mediador debe estar preparado para la generación de un dialogo que vuelva a la paz del sistema familiar, esto es un desafío altamente deontológico, porque implica re-generar una cultura dialógica, no lograr esto sería ser parte de la enfermedad. Por lo tanto el mediador tiene el poder de “sanar” lo cual puede marcar para bien o para mal el camino vital de un sistema familiar.
Siguiendo con el rol del mediador, como un agente de paz, como un sanador ahora me parece presentar como tercer aspecto el rol del mediador como un transformador . Si bien es cierto que los criterios anteriores apunta a la transformación del cómo se enfrenta el conflicto, pasando de ser un problema a una oportunidad para el crecimiento y transformación moral .
Si bien es cierto que el rol transformador es una respuesta ideal a un conflicto no deja de ser menos cierto que trasformar, cambiar, hacer terapia, facilita la comprensión entre los individuos y les da un crecimiento moral, dado que pueden co-habitar en un mismo espacio sin la necesidad de hacerse daño .
Siento que el ideal, no puede ser un inalcanzable, debe ser un principio moral para quien opta por lograr revalorizar el dialogo como método de la paz.
Como se ha visto el rol del mediador, surge con fuerza ante una exigencia coyuntural como la puesta en marcha de la ley de mediación, sin embargo esta ley pone en relieve el “acuerdo” como fin y no como un proceso, por lo que genera una tentación de obviar el rol del mediador en un sistema que vienen en el estallido del conflicto.



A mi juicio, lo que se puede generar es un descrito de la mediación y caer en transformar esta oportunidad histórica en un problema que luego deslegitimice la mediación como una cultura que resuelva los conflictos de nuestra sociedad, dado que si los mediadores no asumen un rol activo generar una ética interventiva, se habrá fracasado en la idea original de validar a la mediación como una solución alternativa a la justica social, generado una brecha mucho más amplia en los sectores mas carenciados de nuestra sociedad.
Concluyendo, es necesario plantear a la base de todo proceso mediativo, el rol del mediador como quien tiene la función de sanar, restablecer la paz a través del dialogo y ser un agente transformador. Esto en el contexto de una nueva justicia, en donde los sistemas familiares tienen la oportunidad de restablecer la armonía perdida por conflictos en escalada no viendo al “otro” como legitimo “otro”. Se espera que esta reflexión logre en el lector la sensibilidad necesaria para que vea a la mediación no solo como un mero trámite, sino como una oportunidad de re-establecer aquello que se perdió.


jueves, 17 de septiembre de 2009

El Uso del Sí mismo en trabajo con familias.

En el inicio de su libro “técnicas de terapia familiar” Salvador Minuchin, trata el tema de la espontaneidad en el uso del sí mismo del profesional que trabaja con familias, y define al terapeuta espontaneo como aquel que ha sido entrenado para emplear diferentes aspectos del si mismo en respuesta a contextos sociales diversos. Esta observación se da desde el excesivo énfasis en la técnica y la aplicación rigurosa de ésta, que impide esa espontaneidad, y postula que en el camino hacia la sabiduría, no habría que preocuparse tanto de las técnicas, porque la técnica por sí sola no es suficiente para ayudar a las familias ni asegura eficacia. Sin embargo en terapia familiar el discípulo no debe olvidar las técnicas una vez dominadas. “Leído este libro, se lo debe obsequiar a alguien o abandonar en un rincón. El oficio de terapeuta es curar; es un ser humano que se interesa terapéuticamente por sus prójimos en ámbitos y problemas que lo hacen sufrir, al tiempo que observa un gran respecto por sus valores, sus intereses y sus preferencias estéticas. En otras palabras, la meta de trascender lo técnico. Solo alguien que ha dominado la técnica y ha conseguido olvidarla después, puede ser un terapeuta competente .” (Minuchin, 1984)
Un segundo autor como Satir (1986), plantea que el uso de uno mismo en el trabajo con familias es una tarea importante, y para estar a la medida de este desafío es necesario un permanente desarrollo de nuestra “humanidad y madurez”. Resumo el pensamiento del este autor con la siguiente frase: “Cualquiera que sea la técnica que utilicemos, y cualquier filosofía o escuela de terapia familiar a la que pertenezcamos, lo que realmente hacemos tiene que ser encauzado a través de nosotros mismo como personas ”. (Satir, 1986: 37)
Para la autora antes mencionada, el problema de las técnicas es que se utilizan como moldes para hacer galletas, sin tener en cuenta como Ella lo menciona como tamaño, consistencia o textura de la masa. Si bien es necesario conocer las técnicas y su correcta aplicación, lo pertinente para Satir “es aprender a ser pertinentes y abiertos en la variedad de cosas que hacemos y el uso prudente de las técnicas”. Interesante es que si no tiene la técnica la inventa, lo que da cuenta del cómo se transforma en un acto creativo, propio de lo humano.
La reflexión que queda se centra a mi juicio en que si bien las técnicas son formas estándar de hacer determinadas acción, la terapia familiar no puede ser estándar por la sencilla razón de cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles, al igual que el terapeuta, por ende es necesario evitar el error de utilizar técnicas porque están de moda, sin dominarlas lo suficiente, esto facilitara una serie de procesos terapéuticos, principalmente en lo referido a los fines de la intervención y a respetar la cultura de la familia que atendemos.

martes, 15 de septiembre de 2009

La intervención centrada en relación interna entre los miembros de la familia

En las presentaciones anteriores hemos visto como los efectos medioambientales e intergeneracionales afectan los contextos familiares y como se pueden intervenir en cada uno de ellos, sin embargo desde la mirada de Hartman y Laird (1983) se desarrollara la intervención en las relaciones internas de la familia.
“La intervención se focaliza en el interior del sistema familiar cuando el problema que ésta presenta, se centra básicamente en conflictos de relación entre sus miembros. Esta intervención pone su acento en los procesos de comunicación, roles y normas, que sustentan la estructura familiar y que se orienta a modificar tanto sus procesos como su estructura, de manera que respondan mas adecuadamente a las necesidades de cada uno de los miembros de la familia y a las necesidades de la familia como un todo” .
Por ende, el objetivo de la intervención familiar es el mejoramiento del funcionamiento del sistema familiar, ya sea para ayudar a una familia a manejarse con una crisis, para ayudarla en la resolución de conflictos ó para aumentar sus competencias como organización frente a un evento que supere sus capacidades. Es así que cada proceso de la estructura familiar como los límites, roles, patrones de comunicación, etc. Tienen que estar involucrados en el cambio, dado su interrelación e interdependencia. Por lo tanto, los cambios no ocurren de manera espontanea sino a través de un proceso, que no se vincula mágicamente a una técnica en particular, sino más bien una sumatoria de acciones intencionadas al cambio.
Dentro de las estrategias de intervención que se desarrollan para intervenir en las relaciones internas en la familia, es la clásica visita domiciliaria, ampliamente desarrollada desde el Trabajo Social, la cual facilita entre otras ventajas, la vinculación con la familia suprimiendo la tradicional barrera entre profesional y cliente, al ingresar a la vida cotidiana de las familias en su propio medio, esto facilita un conocimiento In Situ de la realidad familiar, además permite conocer aquellos miembros del sistema familiar que por alguna razón no pueden acceder a las instituciones intervinientes. Quiroz se orienta a varios objetivos, entre los más importantes: Obtener, verificar y ampliar información en el domicilio de la familia; Estudiar el ambiente social en que está inserta la familia; informar a la familia sobre el avance de la intervención; reforzar tareas asignadas; Aplicar técnicas de intervención familiar.
Hartman y Laird (1983) señala como estrategia la experiencia y el aprendizaje como fuentes de cambio. El aprendizaje se orienta a una serie de demostraciones, experiencias y modelaje que ayudan a los miembros de la familia a adquirir nuevas maneras de entender los hechos y procesos. Todo lo anterior se desarrolla en el proceso de evaluación de la entrevista con la familia; es allí donde se crea el ambiente necesario para que cada pregunta o cada intervención logren generar desde una mirada sistémica los aprendizajes necesarios para el cambio en las relaciones familiares.
También como estrategia encontramos la entrega de información acerca del funcionamiento de la familia, esto desde el conocimiento que presenta el profesional acerca del funcionamiento de los sistemas familiares. Esto hace clave la intervención cuando corresponde a la estructura y funcionamiento del sistema familiar. Esta estrategia apunta a que la mejor manera de aprender algo nuevo es practicándolo, facilitando así que la familia experimente nuevas experiencias de las habituales que están presentes en la familia.
Otra estrategia es la llamada redefinición la cual es coherente con la perspectiva de la construcción social de la realidad y con el enfoque de fuerzas. Por medio de esta técnica el profesional facilita una forma distinta de construir la realidad, facilitando así el espectro de análisis y de las posibilidades a considerar.
Entre otras estrategias que apuntan a la intervención con familias desde la relación interna entre sus miembros esta el uso de tareas, desarrollando con las familias consiste en formular y seleccionar tareas orientadas a solucionar el problema con la familia. En otro plano, el trabajo con familia y que están orientadas a mejorar la comunicación entre los miembros de la familia.
Una situación muy común en la intervención con familias es cuando éstas llegan en situación de crisis, ante lo cual se desplega una estrategia que se desarrolla a partir de los aportes de Caplan (1961) y por un grupo de trabajadores sociales que laboraban en centros comunitarios de salud mental en Estados Unidos.
“Según este enfoque, la crisis aparece cuando una persona afronta obstáculos que se interponen frente a metas importantes de su vida, obstáculos que por algún tiempo resultan insuperables con los métodos que la persona utiliza habitualmente para resolver el problema. Se inicia entonces un periodo de desorganización durante el cual se hacen diversos intentos infructuosos de solución, que van acompañados de tensión, ansiedad y trastornos emocional ”.
“La teoría de crisis no opera de acuerdo a una dicotomía normal-anormal, sino sobre la presunción de que todas familias están sujetas a variadas tensiones internas y externas en las diversas etapas de su ciclo vital ”. Frente a la situación de crisis Golan (1979) supone básicamente que el profesional facilite la reintegración, entendida como la correcciones de la percepción cognitiva, el manejo de los sentimientos y el desarrollo de nuevas conductas de enfrentamiento de problemas. Para el desarrollo de esta tarea Golan propone el desarrollo de este modelo de intervención en tres etapas: La entrevista ((a) focalización en el estado de crisis: (b) evaluación que se hace con la familia a acerca del problema y; (c) el contrato). La segunda fase, de implementación, incluye dos pasos: (a) recolección de datos y (b) cambio de conducta, en que se comprueban los mecanismos habituales de enfrentamiento de problema en el área. Y finalmente la fase de término o de cierre, que incluye tres pasos: (a) decisión sobre el término de la intervención; (b) revisión de los progresos alcanzados y (c) Plan futuro, en que discuten los problemas actuales.

La intervención centrada en relación con la familia de origen

Dentro de los programas sociales en que la transgeneracionalidad se evidencia, están los programas relacionados con la infancia, especialmente los que abordan temáticas de maltrato grave. Es frecuente que los padres que abandonan han vivido situaciones como abandono, abuso sexual, faciliten la repetición de determinados patrones conductuales en relación con los patrones históricos que se han vivido familiarmente.
Si bien es cierto que los temas de intergeneracionalidad no siempre son visibles en las dinámicas familiares, no por eso no dejan de influenciar de manera positiva o negativa las conductas de las personas que pertenecen a este sistema, esto a través de patrones, mitos, temas, valores y rituales, en donde las generaciones pasadas están presentes en las familias actuales. “Algunos eventos dañinos de una generación pasada, como accidentes mortales o abandonos, y secretos familiares cuidadosamente guardados, tales como el suicidio, infidelidades, actos delictuales, ilegitimidades, adicciones, etc., tienen un impacto significativo, pudiendo influenciar el curso de vida de los miembros de la familia actual ”. Sin embargo, no siempre los ejemplos son de tipo negativo, ya que hay también una serie de recursos que se encuentran en la “historia” familiar que se transmiten de generación en generación, siendo los valores los principales entes de transmisión.
Hacer mención a Bowen (1991) “que la mayoría de los problemas que experimentan las personas en el ámbito interpersonal e interaccional, tienen sus raíces en asuntos emocionales de carácter intergeneracional ”.
“Patrones, mitos, valores, rituales pasados de una generación a otra contribuyen a la sensación de continuidad familiar y al sentimiento de pertenencia y de identidad. De ahí que los trabajadores sociales deban ser sensibles a los temas intergeneracionales que pueden influenciar el comportamiento familiar .
El cambio, como estrategia, ocurre luego de un proceso en donde se camina por etapas distintivas de diferenciación de uno mismo de obligaciones, prohibiciones, proyecciones y conflictos transmitidos por la experiencia en la Familia de origen. Por ende la intervención se centra en un primer momento en objetivar el sistema familiar, permitiendo así que haya una mirada desde afuera, para identificar aquello que conforma la cultura familiar. Es aquí en donde se puede aplicar la técnica del genograma, como un camino rápido y participativo de entender la dinámica familiar intergeneracional.
Los principales autores que aporta a la creación del genograma son, Hartmann (1983), McGoldrick (1985) y Bowen (1988). El genograma en sí es una herramienta para dibujar el árbol familiar (Bowen y Kerr, 1988) en donde se visualizan los principios que gobiernan los sistemas emocionales. “El genograma refleja el flujo y reflujo del proceso emocional a través de las generaciones, definiendo las vicisitudes de un organismo vivo, la familia multigeneracional ”. Las principales ventajas de esta técnica, radican en es que por ser una expresión grafica se pueden visualizar de manera rápida y clara el mapa familiar, y por otro lado permite una serie de hipótesis acerca del problema que se consulta. La información obtenida puede ser rápidamente reconocible y puede ser añadida o corregida en cada entrevista.
Es indudable que la información que se obtiene es más aprovechable desde una mirada sistémica, ya que la grafica ayuda a pensar sistémicamente. Siguiendo con esta lógica si se afecta una parte del sistema, esto afectara al sistema completo, lo cual implica una observación meticulosa de las interacciones y relaciones emocionales de los miembros de la familia.
La construcción del genograma incluye a los miembros de la familia nuclear, como a la familia extendida, en donde los hombres se grafican con cuadrados y las mujeres con círculos. Las relaciones conyugales y filiales son horizontales y las generaciones se grafican de manera vertical. Se identifica al índice (quien consulta) en consideración con varios subsistemas, como triángulos, relaciones reciprocas, simétricas, complementarias, etc. El genograma incluye al menos tres generaciones. Por lo tanto es una herramienta altamente útil, para la intervención intergeneracional en familias en donde son predecibles determinados patrones de relaciones que pueden generar acciones repetitivas en torno al abandono y el maltrato principalmente.
Ahora bien como generar el proceso orientado a la diferenciación intergeneracional, de prohibiciones, prescripciones, proyecciones y conflictos transmitidos a lo largo de la historia. De ahí, que Hartman y Laird (1998) propongan algunos criterios que permitan iniciar el proceso . 1) Es necesario para diferenciarse que la persona establezca relaciones cara-cara con los miembros de su familia; 2) Se trata de que la persona aprenda nuevas formas de relacionarse y de tomar control sobre sus reacciones; 3) Los autores propones que las personas no establezcan relaciones directas en primera instancia cuando se inicia su proceso de diferenciación, sino que lo hagan en circuito; 4) Iniciar los contactos con aquella parte de la familia con la cual la persona se sienta más identificada o la hayan identificado, ya sea por nombre, posición en el sistema fraterno u otro factor; 5) El proceso de diferenciación es una tarea personal realizada en el marco familiar; 6) Finalmente, es realista que se den resistencias, no sólo de la familia, sino de la persona que está en búsqueda de diferenciarse.

LA RELACIÓN DE PAREJA Y FAMILIA: “1+1=1 LA MATEMÁTICA DEL AMOR”


Hoy en dia, en nuestra sociedad hay pocos quienes se pondrían a discutir acerca de la importancia de la familia en Chile, ya que las encuestas indican que el “70% de los mayores de 18 años, manifiesta que el propósito inicial de la vida en familia es tener amor para ser feliz en compañía[1]”, un segundo estudio indica que el 96% de los chilenos considera a la familia como lo más importante de sus vidas[2]”, sin embargo muchas veces se contradice con el discurso de una familia en crisis, en donde fenómenos como la tardanza en contraer matrimonio, la tendencia al menor numero de hijos en el matrimonio, el aumento de los divorcio y otras formas de convivencia familia, son utilizados por algunos para justificar este fenómeno de crisis. Ahora bien, bajo esta aparente contradicción aparece un concepto que a mi juicio se torna central para el análisis actual y tiene que ver con el comienzo de todo proceso familiar: la pareja. Es en este espacio en donde hoy en dia se apunta directamente o indirectamente en los cambios que la familia esta teniendo en el presente, de hecho autores de cómo Beck-Gernsheim, muestran como los conceptos no cuadran en relación a la forma tradicional que hoy conocemos como matrimonio, ya que para hacer familia ya no es necesario un hombre y una mujer en unión física y espiritual, sino que basta con que alguien quiera ser padre o madre, para adoptar, inseminarse artificialmente o para mantener los hijos de una primera unión, para seguir o forma una familia como tal. Incluso la aparición de nuevas formas de convivencia hacen que el prototipo clásico de matrimonio se cuestione, por formas post modernas como la cohabitación y las homoparentalidades. Entonces, hay crisis o no. Nos podemos preguntar acerca de la legitimidad del matrimonio como real base en la construcción familiar. En pie, a esta pregunta es que queremos iniciar una reflexión guiada por la literatura dada en clases.
Nos parece que un primer punto de análisis se centra en el discurso, en el lenguaje como principio constructor de realidades, en este sentido, el matrimonio aparece con un elemento que históricamente se ha ido desmarcando de su origen Judea-cristiano, y poco a poco acercándose a una mirada post moderna, en donde el hedonismo y el individualismos ha permeado la forma de hacer matrimonio en nuestros días. Antes estaba el concepto de mujeres-esposas, hoy  hablamos de mujeres y esposas, haciendo claro hincapié a la emancipación que ha tenido la mujer de su rol subyugado en relación al marido, situación que no hubiese sido posible sino se hubiesen levantados voces feministas que en los 60 y 70 plantearon una nueva forma de hacer familia.
Sin embargo el discurso de una familia nuclear aun seduce por que “es el único modelo que nos garantiza felicidad”. Aquí me parece importante destacar, siguiendo a Morandé (1999), que desde las tres relaciones que constituyen familia: filiación, consanguinidad y alianza, en esta última se encuentra a nuestro modo de ver el significado que mayor centralidad toma hoy en dia en el matrimonio, ya que sustituye al significado de contrato establecido por el código legal. Sin esta alianza es poco comprensible que las cohabitaciones por ejemplo hoy se mantengan en el tiempo sin la necesidad de pasar por un espacio legal como seria el registro civil o por otro lado sería aun más incomprensible el hecho que los matrimonios se separaran si están bajo el yugo de un contrato divino.
Un segundo punto de análisis es que sin duda el inicio familiar comienza desde una relación temprana en donde un hombre y una mujer se unen para primero plantear un proyecto de vida en conjunto, para luego visualizar la llegada de los hijos y como anteriormente se desarrollaba, que uno de los primeros hitos de la pareja era la llegada del primogénito. Las encuestas plantean que hoy en dia las parejas tardan la aparición de los hijos[3], bajo el criterio de lograr sus “aspiraciones personales” y “disfrutar de su vida de pareja”, que se da mucho antes o en paralelo al matrimonio. Por ende desde aquí se da una aparente lógica matemática que no concuerda con la realidad, que a la base de todo proceso familiar en donde la sumatoria debería a nuestro juicio siempre ser 1, se transforma en 1+1=2. Sin hacer juicios de valor, nos parece que desde este discurso se crean una serie de distorsiones en los significados que queremos darle al matrimonio, por que por un lado se fomenta la unión, pero por otro lado cada uno esta centrado en su propio proceso personal, lo que hace que las personas asuman que elementos como la sexualidad y la forma de expresar amor, generando tensión , que se traduce en que más que hablar de amor en los programas mediáticos, hoy se habla de cómo resolver los problemas que se presentan en la cotidianidad, teniendo éxito programas que emulan tribunales, para que alguien empoderado de un rol ficticio les de una solución a su problema.
Para concluir no haciendo una apología del matrimonio, es nuestra intención generar un espacio de reflexión en relación a como se esta desarrollando el inicio de la familia en Chile, ya que si somos coherente con nuestros creencias podremos dar sentido a una serie de soluciones que ayuden a prevenir por un lado y ha potenciar por otro la familia como eje basal de la sociedad. También nos es importante dar a conocer que la realidad del matrimonio obedece a los discursos imperantes de cada tiempo, y a pesar de lo que se diga, las personas aun tienen el matrimonio como una opción validada a través de tiempo de expresar su amor, con la finalidad de que haya una suma que rompa con la lógica actual en donde 1+1=2, para llegar a ser 1+1=1, que sintetiza el ideal legitimo de muchos de ser felices.
Bibliografía.
·         Beck-Gernsheim, E., (2001) La reinvención de la familia: en busca de las nuevas formas de convivencia, Barcelona, Paídos, pp. 11-81.
·         Delsing R., LA familia: el poder del discurso, en Proposiciones Nº 26, SUR ediciones, 1995, pp 34-47.
·         De Riso S., Familia y Crisis en el fin de siglo: Permanencia y cambio en De Jong E., Basso R., Paira M. (Comp). La familia en los albores del nuevo milenio, Buenos Aires, Espacio, 2001.
·         Montenegro, Herman. Familia y sociedad: Una relación en crisis. Revista de Trabajo Social. Nº 65/1995
·         Morande, Pedro. 1999. Cap. 1: Las relaciones humanas constitutivas de la familia. Familia y Sociedad. Santiago, Chile. Editorial Universitaria.
·         Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Desarrollo humano en Chile 2000: Nosotros los chilenos, un desafío cultural, Santiago, mayo 2002, pp.204-233, Cap. 4 pp. 224-233.
·         Salinas, Rene. Historia de la vida privada en Chile. Tomo II el Chile Moderno de 1840 a 1925, ediciones Taurus. La pareja: comportamientos, afectos, sentimientos y pasiones.


[1] Encuesta ADIMARK-Diario el Mercurio. Octubre del 2001
[2] Encuesta realizada por MORI. Octubre del 2001.
[3] Fuente Informe PDNU 2002, Cap. 4 Pág. 226